Popular Post

Posted by : Unknown martes, 15 de septiembre de 2015

Cuanto querrás ver lo que mis ojos de chuluc observan tras las cortinas grises de la noche chiquiana ,lo que mis llanques y rodillas de shuluco pisan, lo que siente mi corazón y alma de tinyaco macho; solo el indio peruano y el mudito de Huasta lo saben, “Yo soy el gran shapra señores”.
Esos ojitos de capulí hacen que mi shongo se vuelva loco por ti, así pues yo enamoraba a la Julia pero me decían que no le diga esas cosas porque el alma de Luis Pardo puede volver y llevarse a su arpista.
La gente dice que yo soy más alto que un enano, que ando con mi barba negra y desordenada, con mi ropa ajadita, pero, enamorador como yo no hay. Bueno, buena gente soy bonitos sentimientos tengo, honesto soy.
Me enamore perdidamente de mi borrachita, la Tori es shay, una mujer chiquiana de vida feliz que toma todo el día y  de noche la vez durmiendo en la plaza de toros de jircán, sin zapatos y sin calzón junto a una botella de chinguirito mañoson. Yo estuve tan enamorado de ella que aunque la veo así mi amor por ella no se marchitaba como se marchita fácilmente una rosa. Para mi ella era una hermosa warmy, la cual me inspiraba mucho.
Yo le decía: ven Toricita ya no estés tomando mamita linda, yo vigilaré tus noches  frías no me partas el corazón.
Yo enamorado de la Tori, warmy linda, linda era como hubiera querido que ella corresponda a mi amor. De la Julia Ramírez me enamoré pero achachay papá Luis Pardo podía volver y con Aguacero llevarme. Decidí mejor  quedarme con la Tori, mañosa, cochina, borracha pero feliz. Ya quería alejarme de la tristeza que me traía la Tori cuando estaba andando con otro.
Jajaja… Un día subprefecto de la provincia, don Ronaldo se me acercó y me pregunto ¿Por qué dice yo leo el periódico al revés? Jajá…Le respondí: “El que tira tira y el que no tira solo mira”. Hasta ahorita nadie sabe si yo sé leer o no, eso me llevo a la tumba caray. Pero eso si yo se hablar bien mi quechua y mi castellano, ayayay ahí si nadie me gana.
En fiesta de agosto mi vida alegre era,  la gente agradecida conmigo estaba.
Mi corazón se alegraba cuando alguna pallita con su traje de sirena andina me guiñaba su nawy huyuyuy  shongo de felicidad saltaba. Como yo nadie toreaba, con mi ponchito, ole ole en corrida de toros.


Yo era como el amor que rehuía a las explicaciones, yo era como el Aynìn que murmuraba a nuestro oído, yo era el sonido que iba más allá de la nota de músicos que interpretaba: “30 de agosto en el pueblo de Chiquián tú me hicistes un juramento de amor”, ese sonidito que se prolonga como el eco se va metiendo en lo más recóndito del alma. Así era yo y siempre viviré en el recuerdo de muchas personas, me fui de este mundo feliz pero a la vez triste, feliz porque ayudé y valoré a la gente, y triste porque nunca nadie me dio el amor que yo entregue.
A mi entierro fue una gran multitud de mi pueblo, yo era el pequeño hombre oropuquiano, muy buena persona con todos, honesta y de bonitos sentimientos.
Para muchos fui un hombre trabajador, alegre, campechano y bonachón para otros fui un romántico, enamorador. Sin embargo muy pocos comentan sobre las razones de mi alegría y mi dicha de vivir en paz con todos, porque ese secreto me lo llevé a mi tumba.


Fuente: http://preservandolaculturabolognesina.blogspot.pe/

Leave a Reply

Subscribe to Posts | Subscribe to Comments

- Copyright © Chiquián Tierra Bella y Pura - Date A Live - Powered by Blogger - Designed by Johanes Djogan -